
- Sigue vivo el pacto ancestral, cuando el amor se consagra frente a la tierra.
Especial
Matlapa, SLP.- En tiempos donde las bodas se consumen en un salón y terminan en un banquete de fotografías, Matlapa decidió mirar hacia atrás para que algo esencial no se pierda: el modo en que los huastecos pactaban el amor antes de que existieran actas, jueces y salones.
Y fue este martes 29 de octubre, en la explanada municipal, que el Ayuntamiento abrió espacio a una Boda Tradicional conducida por los médicos conocidos como Los Viejos, guardianes de un conocimiento que no se hereda en libros, sino en ritual y memoria.
Contrajeron nupcias Guillermo y Eneida; él, de barrio Matlapa indígena y ella, de colonia Las Brisas.
No se trata de una recreación folclórica para turistas, sino de un acto vivo: los novios sellarán su unión bajo la bendición de los cuatro elementos naturales. En la Huasteca, el amor no pertenece solo al corazón: debe estar en equilibrio con el agua -que limpia-, el fuego -que transforma-, la tierra -que nutre- y, el viento -que da aliento a la palabra empeñada-.
En la cosmovisión ancestral, casarse no era “festejar el amor”, era entrar a la comunidad por otra puerta: comprometerse frente a la naturaleza, frente a la memoria colectiva y frente a los símbolos que sostienen la vida huasteca. El rito no solo ensambla a dos personas: confirma la continuidad de una cultura que resiste a desaparecer enterrada bajo la modernidad.
En un país donde muchas tradiciones sobreviven apenas en museos o archivos, Matlapa optó por exponer esta ceremonia en el centro del pueblo para decir, sin discursos, que la cultura no se preserva mostrando restos del pasado, sino poniendo el pasado en acto.
La boda ancestral se realizo hoy a las 20:30 horas. Un pueblo se sienta a ser testigo no solo del amor de dos personas sino de un ex pacto mayor: que la Huasteca siga diciéndose a sí misma que está viva.