
Tras 23 años en el abandono, aceptó ayuda con una condición: no dejar a sus perros.
La Patrulla Espiritual lo ingresó a rehabilitación junto a quienes le salvaron la vida
Por Rigoberto González
El caso de "Kennedy", un hombre que pasó más de dos décadas viviendo en la calle, se volvió viral en redes sociales y hoy representa una historia de esperanza: fue ingresado a un centro de rehabilitación en Tijuana, Baja California, junto a sus dos perros, a quienes se negó a abandonar porque, dice, son su única familia y quienes incluso le salvaron la vida.
"Kennedy" fue localizado por la organización civil conocida como la Patrulla Espiritual, encabezada por Jesús Ignacio Osuna Torres, “El Chiquilín”, en una plaza comercial donde estaba sentado con sus mascotas, Blanca y Chato, cubriéndolos con una cobija mientras dormían, al acercarse para ofrecerle ayuda, "Kennedy" aceptó iniciar su recuperación, pero puso una condición clara: no separarse de sus perros.
La petición fue respetada y los tres fueron trasladados a la clínica Jireh, ubicada a la entrada del fraccionamiento Residencial del Bosque, donde permanecen juntos y bajo atención.
De acuerdo con la propia Patrulla Espiritual, "Kennedy" hoy se encuentra enfocado al cien por ciento en su proceso para dejar las drogas, recibe tratamiento y apoyo médico, como la aplicación de suero vitaminado, que es una forma de rehidratar y fortalecer el cuerpo mediante líquidos con vitaminas, algo común en personas que llegan en condiciones de debilidad tras vivir en la calle.
Él mismo ha compartido que hoy se siente tranquilo, agradecido y en paz, y que por primera vez en muchos años siente que avanza en la dirección correcta.
La historia conmovió a miles de personas porque "Kennedy" no solo habló de su cansancio tras 22 o 23 años en situación de calle, sino también de un momento crítico: confesó que días antes de ser rescatado intentó quitarse la vida, cuando estaba al borde de un precipicio, fue Chato quien lo jaló de la ropa y no lo dejó saltar. Ese gesto, dice, le recordó que no estaba solo y que aún había algo por lo cual seguir.
“El Chiquilín” ha documentado el caso en videos y fotografías que rápidamente se difundieron en redes sociales, en una de las publicaciones, la organización informó del seguimiento médico y del ánimo de Kennedy, con mensajes que reflejan optimismo sobre su recuperación. Más allá de la atención clínica, también recibió ropa limpia, un corte de cabello y, sobre todo, un lugar al cual pertenecer.
Quienes estuvieron presentes la noche de su ingreso relatan que, pese al cansancio y al temblor en las piernas, Kennedy subió las escaleras cargando a sus perros en brazos, antes de entrar, pidió algo sencillo y profundo: un abrazo. “Tiene muchos años que nadie me da un abrazo”, dijo.
Ese gesto selló un momento que hoy muchos consideran el inicio de una nueva vida.