El “susto” es un choque entre 2 tiempos sagrados



Por Rigoberto González

Para el pueblo tének de la Huasteca Potosina, la enfermedad conocida como “susto” o “pérdida del alma” no se explica por un simple sobresalto ni por causas emocionales, se trata de un desequilibrio profundo provocado por el encuentro entre el mundo actual y una era anterior a la existencia de la humanidad, de acuerdo con un estudio académico de la UNAM.
La investigación Tiempo y espacio en un ritual chamánico tének, publicada en 2019 en la revista Estudios Mesoamericanos y realizada por el académico José Bardomiano Hernández Alvarado, documenta que la cosmovisión tének concibe la realidad como un entramado de tiempos y espacios que coexisten. La enfermedad aparece cuando una persona del tiempo presente se cruza con los Bajchik’ o “Aires”, seres espirituales que pertenecen a un mundo previo a la creación del Sol y de los seres humanos.
Según el estudio, estos espíritus habitan cerros, cuevas y parajes naturales, y son descritos como entidades resentidas porque los humanos ocuparon su lugar en el orden del mundo. Cuando se produce el “susto”, los Bajchik’ roban el chumbláb, el alma de la persona, lo que se manifiesta en el cuerpo como cansancio extremo, tristeza, miedo persistente y diversas dolencias físicas.
La atención de esta enfermedad no corresponde a la medicina occidental, sino al Ilálix, el curandero o chamán tének, quien cumple la función de mediador entre los distintos planos de existencia. Su labor no se limita al uso de plantas medicinales, sino que implica restablecer el equilibrio cósmico que fue alterado.
El ritual de curación se desarrolla en un espacio cuidadosamente ordenado que representa el universo: incluye un altar, una mesa sagrada y lugares específicos para el paciente y su familia. A través de rezos, cantos y ofrendas, el Ilálix dialoga con las deidades y negocia con los propios Bajchik’. La sanación culmina con un intercambio simbólico, en el que se ofrece el alma de un pollo a cambio de la devolución del alma del enfermo.
El estudio se basa en seis meses de trabajo de campo en comunidades tének y aporta elementos para entender que, en los pueblos indígenas, la salud y la enfermedad están profundamente vinculadas con la memoria ancestral, el territorio y la relación con lo sagrado.
El “susto”, concluye la investigación, es una enfermedad seria que requiere una intervención ritual compleja para restaurar no solo el cuerpo, sino el orden del mundo personal y comunitario.